Ciudad de México, 17 de mayo.- La senadora Guadalupe Chavira de la Rosa respaldó los pronunciamientos realizados en la Convención de la Ciudad de México, en favor de construir acuerdos políticos y sociales para atender temas prioritarios como seguridad, pobreza extrema, acceso al agua, vivienda digna, movilidad y empleo para las juventudes, al señalar que el futuro de la capital debe construirse desde una visión profundamente humana.
Al referirse la convención convocada por Construyendo México, y en la que participaron representantes sindicales, legisladores, organizaciones sociales, cámaras empresariales, académicos, juventudes y liderazgos territoriales de las 16 alcaldías, Chavira de la Rosa puntualizó que para avanzar en el segundo piso de la transformación es necesario escuchar a la ciudadanía.
“Porque uno de los errores históricos de muchos gobiernos fue pensar que gobernar era únicamente mandar. Pero gobernar una ciudad tan compleja exige escuchar permanentemente al comerciante, a las y los estudiantes, al transportista, a las madres buscadoras, personas adultas mayores, a las juventudes, a los pueblos originarios y a quienes viven diariamente las consecuencias de las decisiones públicas”.
La senadora capitalina coincidió con el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, convocante de la Convención, en que uno de los principios centrales del movimiento debe ser el combate frontal a la corrupción y la impunidad, porque la ciudadanía rechazó a los viejos regímenes por los abusos y el uso indebido de recursos públicos, pero también por no escuchar a la gente.
Señaló que gobernar esta ciudad no es solamente administrar servicios públicos o coordinar oficinas gubernamentales.
“Gobernar la Ciudad de México significa sostener diariamente el equilibrio de millones de vidas, desigualdades, sueños, dolores y esperanzas que conviven en un mismo territorio. Y lo digo no solamente como senadora de la República, sino como una mujer que viene del territorio, de Milpa Alta, de una comunidad históricamente olvidada por el centralismo urbano, pero profundamente organizada y orgullosa de sus raíces”, destacó.
Chavira de la Rosa expresó su respaldo a la gestión de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, así como a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quienes han estado a cargo de una de las ciudades más grandes del mundo y una de las más desiguales.
Porque -añadió- aquí conviven zonas con altísimo desarrollo económico y tecnológico con comunidades que todavía enfrentan carencias básicas de agua, transporte, vivienda y servicios públicos y, “esa contradicción es quizá uno de los mayores desafíos de cualquier gobierno progresista: cómo construir una ciudad moderna sin abandonar la justicia social”.
Mencionó que la Ciudad de México enfrenta enormes desafíos estructurales, como son el agua, la vivienda, la seguridad que no puede reducirse únicamente a presencia policial, sino que implica otras acciones como iluminación, espacios públicos dignos, acceso a cultura, educación, deporte, salud mental y oportunidades económicas.
Por eso la visión de seguridad de la Cuarta Transformación tiene que seguir apostando por atender las causas estructurales de la exclusión.
“Hay algo muy importante: escuchar a la ciudadanía. Yo aprendí en Milpa Alta que ningún gobierno puede sostenerse si pierde contacto con el territorio. Las mejores políticas públicas no nacen solamente de consultorías o diagnósticos técnicos; nacen cuando el gobierno tiene capacidad de escuchar y entender cómo vive realmente la gente. Por eso la participación ciudadana no debe ser un trámite burocrático. Debe convertirse en una forma cotidiana de gobernar”.
El futuro de la Ciudad de México tiene que construirse desde una visión profundamente humana, que no se mida solo por tener más edificios o pantallas digitales, sino que sea una ciudad verdaderamente moderna donde la gente vive mejor, con más dignidad y menos miedo.
“Nuestra generación tiene una enorme responsabilidad histórica. Las ciudades serán el principal espacio de disputa política, económica y social del siglo XXI. Ahí se decidirá buena parte del futuro climático, tecnológico y democrático de nuestras sociedades. Y por eso necesitamos liderazgos capaces de gobernar con sensibilidad social, preparación técnica y profundo compromiso ético”, anotó.
